Oferta y demanda de un producto

La oferta y la demanda son las fuerzas que hacen que las economías de mercado o capitalistas funcionen, determinan la cantidad que se produce de cada bien, así como el precio al que debe venderse y esto se produce al interactuar en los mercados, entendiendo por mercado toda institución social en la que los bienes y servicios, se intercambian.

La demanda que una familia, persona, empresa o consumidor tiene de un determinado producto o servicio puede estar influenciada por algunos factores que determinan la cantidad de producto solicitado o demandado, algunos de los factores son: las preferencias del consumidor, sus hábitos, la información que tenga sobre el producto y/o servicio por el que se encuentre mostrando interés.

  • Dejar de adquirir algún producto porque el costo ya es muy elevado. 
  • Adquirir algún producto porque ya se encontraba en rebaja y el costo se muestra muy atractivo.

En un mercado libre y competitivo, el precio es una de las condiciones fundamentales que fija el nivel de oferta de un bien en un mercado y se determina en función de la solicitud de los consumidores y la cantidad provista de los productores, generando un punto de equilibrio en el cual los consumidores estarán dispuestos a adquirir todo lo que ofrecen los productores al precio marcado por dicho punto.

La ley de la oferta. Es directamente proporcional al precio; cuanto más alto sea el precio del producto, más unidades se ofrecerán a la venta.

La ley de la demanda. Es inversamente proporcional al precio; cuanto más alto sea el precio, menos demandarán los consumidores.

La unión de ambas leyes da como resultado que la oferta y la demanda generan la variación del bien. Si el precio de un bien está muy bajo y los consumidores demandan más de lo que los productores pueden poner en el mercado, se produce una situación de escasez, de tal modo, los consumidores estarán dispuestos a pagar más. Los productores subirán los precios hasta que alcance el nivel donde los consumidores no estarán dispuestos a comprar más si el precio continúa subiendo. Este sería el ansiado punto de equilibrio.

En situación inversa, si el precio de un bien es muy alto y los consumidores no están dispuestos a pagarlo, la tendencia será a que baje el precio, hasta encontrar el nivel donde los consumidores acepten el precio y se pueda vender todo lo que se produce.

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